viernes, 21 de septiembre de 2007

HISTORIA DE LA ENFERMERIA








TRABAJO MONOGRAFICO
HISTORIA DE LA ENFERMERIA
CURSO: INTRODUCCION A LA ENFERMERIA


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AMAZONAS 2007



HISTORIA DE LA ENFERMERÍA MUNDIAL
Las enfermeras monásticas.- Las mujeres de estos monasterios estaban amparadas por la Iglesia, que proporcionaba libertad y seguridad para seguir estudios intelectuales o intereses prácticos. Muchas mujeres famosas de la Alta Edad Media estuvieron relacionadas con la vida monástica. Hildegarde, cuyos conocimientos médicos y visión política fueron muy notables. Otras mujeres asumieron la labor médica y de enfermería en los hospitales. El cuidado de los enfermos era la tarea principal. Radegunda cuidó personalmente a los pacientes en el hospital que había fundado. Era particularmente sensible con los leprosos, que eran marginados sociales, y se la vio besando sus cuerpos enfermos. No existen indicios de que hubiera médicos relacionados con este hospital. Al parecer, los cuidados de enfermería eran la base para la recuperación de la salud.
Santa Brígida se convirtió en una abadesa famosa en Irlanda, y era respetada como erudita, educadora, consejera y experta en las artes de curación. También se conocía por cuidar a los enfermos y haber curado leprosos. Se le dio el título de “patrona de la curación”.El islamismo.- Las enseñanzas de la mujer y de los niños, aunque tenían licencia para la práctica de la medicina general. Los requisitos habituales de la escuela de Salerno eran tres años de premedicina a nivel de escuela superior para el estudio de la lógica, filosofía y literatura, cinco años de medicina y cirugía y un año de práctica con un médico famoso. Hacia el año 1140 se dictó una ley que prohibía la práctica de la medicina a quien no tuviera licencia. El Régimen Sanitatis Salernitanum fue el trabajo más famoso de la escuela de Salerno. Este poema latino, que contenía preceptos racionales sobre dietética e higiene, ha sido objeto de numerosas versiones y más de 300 ediciones.
Los hospitales medievales.- En la actualidad todavía perduran tres hospitales medievales famosos que se construyeron fuera de los muros monásticos: el Hôtel Dieu de Lyon, el Hôtel Dieu de París y el Hospital del Santo Spirito de Roma. La información más completa sobre las cuestiones de enfermería procede de los centros de Lyon y París.los primeros hospitales se establecieron como xenodochiao casas de caridad y atendían a los necesitados y desvalidos tanto como a los enfermos.
El Hôtel Dieu de Lyon realizaba diversos trabajos caritativos aparte los propios de la enfermería y estaba diseñado para recoger a peregrinos, huérfanos, pobres, débiles y enfermos. Sus primeras enfermeras fueron mujeres laicas reclutadas entre penitentes y viudas. Con el tiempo los hombres ayudaron en el trabajo de enfermería.
El Hôtel Dieu de París fue construido con una puerta abierta para todos los que sufrían.comenzó como un pequeño hospital y creció hasta alcanzar proporciones impresionantes. El Papa Inocencio IV organizó el grupo originario de mujeres laicas que atendían a los enfermos como orden religiosa. Tanto los hermanos como las hermanas tenían asignadas actividades específicas, entre las que figuraban el trabajo externo, la administración del hospital, el cuidado de los enfermos y los servicios religiosos. Parte de la labor de la enfermería la realizaban los hermanos en los pabellones generales, mientras que en las salas de mujeres los cuidados de enfermería los impartían exclusivamente las hermanas. Su función de enfermería incluía la admisión y el alta del paciente, la responsabilidad sobre las cocinas y las lavanderías y el entierro de los difuntos. Además, los ritos religiosos eran una parte esencial de la rutina del hospital, con servicios tanto para los pacientes como para el personal.El Hospital del Santo Spirito de Roma probablemente fue el más grande de los hospitales medievales. Fue construido con el propósito primordial de cuidar a los enfermos. Se dice que en este hospital llegaron a prestar servicio más de 100 médicos y cirujanos. El Santo Spirito pronoto se convirtió en prototipo para el desarrollo de otros hospitales medievales.
Las órdenes militares de enfermería.- Las órdenes militares de enfermería fueron una consecuencia de las Cruzadas a Tierra Santa. Si mencionan que se construyeron y equiparon grandes hospitales y que los caballeros cuidaban de los enfermos. Tan grande fue la influencia de estas órdenes en la enfermería que Nutting y Dock dedicaron todo un capítulo de su Historia de la Enfermería al origen y desarrollo de las mismas. Cuidar a los heridos y enfermos fue importante para la organización y estructuración de los hospitales europeos y para el modelo de servicio de enfermería que establecieron y normalizaron. La acumulación de grandes riquezas y amplias extensiones de tierras provocó a la larga su caída. Poco después de concluidas las Cruzadas, la devoción a la llamada de la enfermería disminuyó, las obras de misericordia empezaron a flaquear y la guerra contra los no creyentes se convirtió en el único objetivo. Se formaron grandes ordenes, todas ellas designadas con el nombre de Hospitalarios. Cuando no estaban en la batalla, ayudaban a cuidar a los enfermos. Los hermanos sirvientes tenían como principal responsabilidad atender a los viajeros cansados y cuidar a los enfermos. Tres de estas órdenes de enfermería sobresalen como las más famosas e importantes de la historia: los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, los Caballeros Teutónicos y los Caballeros de San Lázaro.
Los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.- Hacia el año 1050, un grupo de ricos comerciantes, fundó dos hospitales en Jerusalén. Al principio estos hospitales atendieron a toda persona enferma, pero durante la batalla de Antioquía por Jerusalén quedaron sobre saturados. Muchos cruzados de noble cuna dejaron de lado sus armas para colaborar en el trabajo de cuidar a los enfermos en el Hospital de San Juan. Al principio las mujeres se encontraron en igualdad de condiciones frente a los hombres: todos cuidaban a los enfermos, comían y asistían al culto juntos. La reparación fue total, y las hermanas quedaron subordinadas a la orden masculina. La orden se enriqueció enormemente debido a las donaciones de los benefactores agradecidos, lo que permitió la construcción de nuevos hospitales, hostales y asilos. Se elaboraron normas que fueron seguidas por los mejores hospitales urbanos de Europa durante muchos siglos.El curso de esta orden se distinguió por su labor en el campo de la enfermería hasta la expulsión de los cristianos de Palestina. La enfermería se fue dejando de lado, pues las hermanas de San Juan desaparecieron temporalmente. Con la conquista de Rodas, el cuidado de los enfermos se convirtió en un objetivo secundario. El significado de esta organización en la historia de la enfermería fue enorme.El más grande e importante de los numerosos hospitales de la orden fue el fundado en 1575 en la ciudad portuaria de La Valetta, Malta. En sus primeros tiempos este hospital fue un modelo para toda Europa. Cuando lo visitó John Howard en 1786 estaba sumido en un estado de gran deterioro. El hospital, que sigue siendo un magnífico monumento arquitectónico, acomodó originariamente a algo menos de cien pacientes. Una estructura organizativa bien definida proporcionaba jefes de departamento, enfermería, limosnas, distribución de alimentos a los pobres, remiendo de ropas y cuidado de niños. Los casos agudos y los pacientes con hemorragia, litotomía y demencia permanecían aislados. Médicos remunerados ayudaban a los caballeros en las cuestiones de anatomía y en el cuidado de las enfermedades. Los caballeros Hospitalarios intervinieron en Europa durante los periodos de guerra, conducían ambulancias y llevaban otros servicios médicos. “Pero sus funciones originarias han sido adoptadas y ampliadas durante el último siglo por la Cruz Roja”. La orden perdura en las Hermandades de San Juan y en los cuerpos de ambulancias y primeros auxilios. Aún pueden admirarse los edificios de los hospitales que fundaron los Caballeros de San Juan en Rodas y Malta.
La Cruz Maltesa, se convirtió en parte de la insignia de muchos grupos dedicados al cuidado de los enfermos. Las ocho puntas de la cruz significan las ocho virtudes que los caballeros debían ejemplificar en las tareas de caridad de su vida cotidiana:Goce espiritual.
Vivir sin malicia.
Arrepentirse de los pecados.
Humillarse ante los que te injurian.
Amar la justicia.
Ser misericordioso.
Ser sincero y puro de corazón.
Sufrir la persecución con abnegación.
Los Caballeros Teutónicos.- Durante la Tercera Cruzada los peregrinos alemanes instalaron un hospital provisional junto a las murallas de Acre. Los Teutónicos siguieron las normas hospitalarias de los Caballeros de San Juan y la estructura militar de los Templarios. Tomaban los tres votos habituales de pobreza, castidad y obediencia, pero añadían un cuarto que los obligaba a cuidar a los enfermos y defender la fe.
En Alemania se fundó una orden de mujeres para realizar específicamente tareas hospitalarias. Es posible que sus obligaciones de enfermería se consideraran de poca categoría.Los Caballeros Teutónicos adquirieron gran poder y muchos hospitales fueron puestos en sus manos.
Las órdenes seglares de enfermería.- Hicieron grandes contribuciones a la enfermería y sirvieron a los enfermos, los pobres, los abandonados y los huérfanos. También ejercieron la enfermería hospitalaria. El desarrollo de estas órdenes marca un hito de suma importancia en la secularización de la enfermería. Otra orden fue la de los Antoninos (1095) sus miembros se dedicaron a los afectos del “fuego de San Antonio”, que probablemente era la enfermedad del ergotismo. Se erigieron hospitales para las víctimas de este proceso. Las Beguinas de Flandes constituyeron una de las órdenes seglares de enfermería más prominentes. La organización era extremadamente simple. De dos a cuatro mujeres vivían juntas en pequeñas casas construidas en un recinto cerrado y agrupadas alrededor de una iglesia u hospital. Resulta difícil describir adecuadamente el trabajo de estos beguinajes debido a su gran diversidad.
Iniciaron un servicio domiciliario de enfermería y fijaron una cuota si la familia era solvente. El trabajo hospitalario se convirtió en uno de sus intereses primordiales, lo que dio lugar a la creación de sus propios hospitales, donde ejercía la enfermería. También servían como enfermeras en los campos de batalla. En la actualidad las Beguinas mantienen una existencia corporativa en Bélgica.
El crecimiento de los hospitales .- La idea de los hospitales urbanos fue acogida con apoyo y aprobación, y en algunos casos los hospitales pasaron de forma amistosa del control eclesiástico al seglar. Aumentó rápidamente el número de hospitales. Varios factores contribuyeron a la demanda de más hospitales: los hospitales existentes se habían organizado como orfanatos, hostales para viajeros y enfermos y casa de caridad; las enfermedades contagiosas eran incontrolables. En general, los hospitales se edificaban para cuidar a los enfermos pobres. Las prácticas de administración e higiene variaban de un hospital a otro; a veces eran buenas y otras no. Los cuidados de enfermería se dispensaban las 24 horas al día. Con el paso de los siglos, no siempre hubo una dotación suficiente de enfermos. Se generalizó la práctica de emplear a individuos de poco carácter para aumentar la dotación de personal de enfermería... Era el primer atisbo de decadencia en la enfermería, decadencia que acabaría por producirse y que persistía durante un largo y terrible periodo. El primer hospital británico fue el de York. También era una casa de caridad y tenía un pabellón para leprosos. La enfermería de estos hospitales la ejercían mujeres de noble cuna, que además practicaban la enfermería vecinal en los hogares de los pobres. La organización de estos incluía ambos tipos de servicio de enfermería.
Las epidemias y las plagas.- Durante el siglo XIV, una enfermedad catastrófica, la Muerte Negra, la peor fue la de 1348. Se cree que se originaba con la picadura de un parásito infectado. Aunque en principio se trata de una enfermedad de roedores, las ratas, puede ser transmitida al hombre por pulgas alimentadas por roedores. El contacto directo con una persona infectada también puede transmitir la enfermedad. Las ratas de barcos diseminaron la enfermedad por la mayor parte de Europa. El nombre de Muerte Negra se justificaba por que debajo de la piel aparecían unas hemorragias oscuras. El brote de peste bubónica se considera como una de las crisis más devastadoras que haya azotado jamás a la humanidad. Hizo cundir el pánico entre la gente.
Por esa misma época se inició la enfermedad del sudor. Se cree que esta virulenta enfermedad pudo ser la gripe. Gran número de personas moría al día o a las pocas horas de haber experimentado los primeros síntomas. Su aparición se acompañaba de escalofríos, fiebre, jaqueca, estupor, dolor precordial, vómitos, fatiga y sudación profusa. Algunos de los cuidados aceleraban el fin del paciente. Se cerraban puertas y ventanas, se encendía fuego y se le cubría con pieles. A tal efecto se utilizaban diversas técnicas, como azotar el cuerpo con ramas o dejar caer gotas de vinagre en los ojos. El paciente era “cocido hasta la muerte”.
LA ENFERMERÍA EN TRANSICIÓN
Los hospitales y los reformadores.- El resultado inmediato de la disolución monástica fue que la gente se quedó sin hospitales y posadas de los que había dependido durante muchos años. Siguió un periodo de rápido deterioro en el cuidado de los enfermos y de los pobres. Se produjo un declive en la calidad del servicio público, en particular para los enfermos. En esta época de insensibilidad y brutalidad, ni los gobernantes ni los médicos se preocuparon lo más mínimo por elevar la enfermería o mejorar las condiciones de los hospitales.
La decadencia de los hospitales.- Las pugnas religiosas no tuvieron un efecto directo sobre los hospitales en los países católicos, como España e Italia. Sin embargo, en los protestantes se cerraron numerosas instituciones pequeñas al suprimirse las órdenes de la enfermería. Un utilitarismo austero sustituyó a la belleza que anteriormente había prevalecido en la construcción de los centros para enfermos.
Las condiciones insalubres predominantes en estos hospitales dieron lugar a grandes brotes epidémicos. No era extraño que se echara a los enfermos en camas ya ocupadas por otros pacientes; los muertos y los delirantes, posiblemente juntos, al lado de los que todavía vivían y conservaban la razón. Las camas estaban tan próximas entre sí que la limpieza se hacía casi imposible. Debajo se podía encontrar todo tipo de inmundicias. El aseo de los enfermos ni se intentaba; las sangrías y las purgas eran los tratamientos habituales para cualquier dolencia. Las mujeres perdieron el control de la enfermería. Éste fue uno de los periodos de la historia de la enfermería en que la supremacía masculina fue más absoluta y generalizada. Las enfermeras típicas eran la escoria de la sociedad, personas inmorales, alcoholizadas y analfabetas.
Se requería ayuda para salir de la situación en la que se encontraba la enfermería, y el interés público por su progreso empezó a hacerse patente entre diversos grupos. Esta preocupación de la sociedad dio como resultado el inicio de una serie de cambios significativos que llevarían a la reforma estable de la enfermería. El nacimiento de la enfermería moderna.- Las órdenes de las diaconisas que habían existido en la época de Cristo fueron reavivadas por las iglesias protestantes durante el s. XIX. El cuidado de los enfermos se convirtió en su principal deber. Kaiserswerth se le atribuye la creación de la primera orden moderna de diaconisas.Este instituto dejó una huella indeleble en toda la enfermería. Influyó a Florence Nightingale. El pastor Fliedner, en 1828 se casó con Friederike Münster. El matrimonio centró su atención en el cuidado de los enfermos y abrió un pequeño hospital con una escuela de formación de diaconisas. Su primera diaconisa, Gertrude Reichardt, hija de un médico, ingresó en 1836. A finales del primer año otras seis mujeres se le habían unido para recibir formación. Se las enviaba a cumplir tareas de distrito, hospitales o privadas, o bien a lejanos campos de misión. El movimiento del instituto se extendió rápidamente que se tuvieron que adquirir otras dos casa anexas, e incluso tuvo que reconstruirse el propio instituto, que resultaba demasiado pequeño para albergar a las diaconisas. El programa de enfermería incluía una rotación por los servicios clínicos hospitalarios, formación de enfermería domiciliaria, aprendizaje teórico y práctico del cuidado de los enfermos, conocimientos de ética y doctrina religiosa y un nivel suficiente de farmacia para superar los exámenes estatales para farmacéuticos. Duraba tres años. El principio de que las enfermeras debían cumplir exactamente las órdenes del médico y que éste era el único responsable del resultado. La estructura de organización evolucionó, se dividieron en cuatro áreas: enfermería, ayuda a los pobres, cuidado de los niños y trabajo de auxilio a las mujeres presas y las “Magdalenas”. Friederike falleció en 1842. Fliedner se casó con Caroline Bertheau (1811-1892), quien había ejercido durante 3 años como superintendente del departamento de cirugía de mujeres del Hospital de Hamburgo. Su experiencia de enfermería resultó muy valiosa para la continuación del trabajo del instituto.
La revolución Nightingale.- Biografía. Florence Nightingale nación en 1820, en Hampshire, hija de una familia terrateniente adinerada. A los 23 años, dijo a sus padres que quería convertirse en una enfermera y se encontró con una sólida oposición de ellos, ya que la enfermería se asociaba con mujeres de clase trabajadora.En 1851 Florence recibió permiso para entrenarse como enfermera. Entonces, con treinta y un años se fue a trabajar al hospital de Kaiserworth en Alemania.En 1852 escribió pero nunca publicó: “Se supone que las mujeres no deben tener una ocupación suficientemente importante para no ser interrumpida... Ellas se han acostumbrado a considerar la ocupación intelectual como un pasatiempo egoísta, y es su “deber” dejarlo para atender a cualquiera más pequeño que ellas”. Dos años más tarde, fue nombrada directora residente del hospital para mujeres inválidas en Harley Street, Londres. El año siguiente, Florence Nightingale fue autorizada para llevar a 38 enfermeras a cuidar a los soldados británicos en la guerra. Allí encontró que las condiciones del hospital militar Scutari eran alarmantes. Los hombres eran mantenidos en cuartos sin sábanas ni comida decente. En estas condiciones no era sorprendente que en los hospitales militares, heridas de guerra era sólo la sexta razón de defunción. Enfermedades como el tifus, cólera y disentería eran las tres causas principales por las cuales la proporción de muertos era tan elevada.Durante este tiempo, Florence Nightingale recolectó datos y sistematizó la práctica del control de registros. Inventó un gráfico de área polar (lo veremos más adelante), donde las estadísticas representadas son proporcionales al área de una tajada en un gráfico circular. Esta información fue su herramienta para promover la reforma. Sus cálculos sobre la tasa de mortalidad mostraron que con una mejoría en los métodos de sanidad, las muertes descenderían.
Florence Nightingale recibió muy poca ayuda de los militares, hasta que utilizó sus contactos con el Times, para reportar la información. Entonces se le encomendó la tarea de organizar las barracas del hospital después de la batalla de Inkerman y al mejorar las condiciones de sanidad, logró reducir la proporción de muerte de sus pacientes.En 1856 Florence Nightingale regresó a Inglaterra como una heroína nacional, y decidió empezar una campaña para mejorar la calidad de la enfermería en los hospitales militares. Su evidencia en la Comisión de Sanidad de 1857 resultó en la formación de una universidad médica militar.
Para dispersar sus opiniones sobre la reforma, publicó dos libros: Notas de Hospital (1859) y Notas de Enfermería (1859). Con el apoyo de amigos adinerados y The Times, Florence Nightingale pudo reunir 159,000 para mejorar la calidad de la enfermería. En 1860 utilizó este dinero para fundar la Escuela y Casa para Enfermeras Nightingale en el Hospital St. Thomas. También se involucró en el entrenamiento de enfermeras que trabajaban en “casas de trabajo”, como resultado de una ley en protección de los pobres, de 1834. Nightingale tenía fuertes opiniones sobre los derechos de las mujeres. En su libro Sugerencias para pensar para los buscadores de las verdades religiosas (1859), argumentó fuertemente para que se eliminaran las restricciones que prevenían a las mujeres de tener carreras. Posteriormente en su vida, sufrió de mala salud, y en 1985 se volvió ciega. Luego perdió otras facultades, lo cual significó que tuviera que percibir cuidados a tiempo completo. A pesar de estar completamente inválida, vivió otros 15 años antes de su muerte en 1910.
El Diagrama de Área Polar. De acuerdo con la imagen que se muestra a continuación y en función del texto que se localiza en la esquina inferior izquierda, cada una de las áreas azules, rojas, y las secciones negras, están medidas utilizando el centro como vértice común. Las secciones azules medidas desde el centro del círculo representan, área por área, las muertes por enfermedades Zymoticas, desde prevenibles hasta mitigables.Las secciones rojas medidas desde el centro representan las muertes de heridas. Las secciones negras medidas desde el centro representan las muertes por otras causas.La línea negra que cruza el triángulo rojo en Noviembre de 1854 marca el límite de las muertes debidas a todas las otras causas durante ese mes. En octubre de 1854 y abril de 1855, el área negra coincidió con el rojo. En enero y febrero de 1855, el azul coincidió con el negro. Las áreas completas pueden comparase siguiendo las líneas limítrofes del azul, el rojo y el negro.
El nacimiento de la Cruz Roja.- Otro estímulo para la reforma de la enfermería culminó con la creación de la Cruz Roja internacional. Su fundador fue J. Henri Dunant. Deprimido al comprobar la falta de servicios médicos reclutó a gente de la localidad para que proporcionara la ayuda o cuidados de enfermería que le fuera posible. A continuación hizo un llamamiento a varios gobiernos europeos para crear un organismo internacional que brindara ayuda voluntaria de enfermería en los campos de batalla. En 1862 publicó el famoso Recuerdos de Solferino, que contenía la idea embrionaria para el nacimiento de la Cruz Roja. Todos los gobiernos acordaron honrar a las enfermeras de la Cruz Roja como no combatientes y respetar sus hospitales y demás instalaciones. El escenario cambiante de la enfermería.- El descubrimiento de nuevos fármacos, nuevas técnicas y tecnologías han acrecentado las responsabilidades de las enfermeras y ha obligado a introducir modificaciones radicales en los cuidados de enfermería. El cuidado del paciente de hoy plantea retos diferentes a los que tuvo que afrontar Florence Nightingale, puesto que a las enfermeras actuales se les exige efectuar tareas que antaño realizaron los médicos. Antes de la década de los años treinta la mayor parte de los cuidados de enfermería corrían a cargo de los estudiantes. Incluía una gran variedad de tareas que nada tenían que ver con la profesión. A los estudiantes se les dejaba poco tiempo para poder proporcionar un cuidado de enfermería adecuado. Hacia los años cuarenta las enfermeras ya llevaban a cabo muchas más tareas y procedimientos como resultado de la introducción de profundas innovaciones en los cuidados de salud. Cada vez eran más las personas ingresadas en los hospitales para someterse a nuevos tipos de pruebas, ya que estas instituciones se habían convertidos en lugares seguros y eficaces. En Enfermería para el futuro, se realizaban más de cien tipos de prácticas diferentes.
A lo largo del siglo XX hubo periodos de escasez dentro de la enfermería. Muchas se negaron a participar en una estructura laboral que ofrecía pocas recompensas, muchas horas, trabajo físico arduo y salarios muy bajos. A esta situación se sumaron otros acontecimientos significativos que llevaron al desarrollo paulatino de un nuevo modelo de organización para los cuidados hospitalarios. El éxito demostrado de las salas de reanimación en el frente durante la II Guerra Mundial se tradujo en la creación de unidades especiales para el cuidado de los pacientes. Se establecieron salas de posanestesia y recuperación para prevenir las complicaciones del posoperatorio. De esta forma fue posible establecer una progresión de la unidad de cuidados intensivos a la intermedia, a la de autocuidados, a la de cuidados a largo plazo y la de cuidados a domicilio. Este desarrollo de unidades de tipo específico obliga a contar con algún tipo de enfermería especializada y alteraba la razón enfermera-paciente en algunas áreas, lo cual contribuyó a acentuar todavía más la carencia de profesionales. La calidad de los cuidados de enfermería y la satisfacción del paciente fueron decreciendo, ya que cada vez eran menos las enfermeras profesionales tituladas que atendían directamente a los enfermos. El trabajo estaba coordinado, pero el cuidado de enfermería estaba fragmentado. Tuvo consecuencias graves debido a los continuos avances dentro de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos y al desarrollo de tecnología cada vez más sofisticada. Los años cincuenta y sesenta supusieron una época de revolución para los cuidados de salud.
La necesidad de un enfoque distinto de los cuidados de enfermería, uno que proporcionara tanto calidad como atención integral al enfermo. En los años setenta se acorta las distancias entre la enfermera profesional y el paciente. En el Hospital de Nueva York su finalidad global es proporcionar cuidados de enfermería continuos y de calidad con el fin de favorecer la curación, prevenir las complicaciones, promover la salud y evitar las recaídas y las nuevas enfermedades. Los cuidados de enfermería los imparten exclusivamente enfermeras profesionales en un contexto que fomenta el traslado del paciente del hospital general al hogar. La enfermera es el factor primordial en el cuidado de los pacientes y coordina los esfuerzos combinados del enfermo, la familia y los suyos propios para resolver los problemas que pudieran obstaculizar la recuperación total. La medicina se consideran como un tratamiento secundario. En esta estructura se da por supuesto que se necesitan menos cuidados médicos y más cuidados y formación de enfermería. Se iniciaron hospitales de cuidados agudos. Las enfermeras vieron frustrados sus esfuerzos por un personal inadecuado, el énfasis puesto en la eficiencia y la falta de consideración hacia las tendencias del paciente.En los años setenta empezó a hacerse realidad la meta combinada del cuidado de enfermería por parte de enfermeras profesionales y el cuidado integral del paciente con la aparición de la enfermería primaria. La enfermera primaria es responsable 24 horas al día, siete días por semana. Los cuidados de enfermería primaria asumen la responsabilidad de toda la gama de funciones incluyendo la educación, consultas, cuidados exhaustivos y continuos, planificación y valoración de los cuidados, documentación del progreso, planificación del alta y remisión a los servicios e instituciones secundarias. Las enfermeras pueden actuar como abogadas del paciente, responder de su propia práctica y tomar decisiones basándose en los datos disponibles.La enfermería primaria ha ido ganando popularidad, su éxito depende de la existencia de personal suficiente, del apoyo de la administración y de concurso de enfermeras preparadas técnica y educativamente. Algunas enfermeras primarias se dedican actualmente a la práctica privada o comparten una consulta con un médico.Aunque se han dado grandes pasos en la enfermería, los problemas siguen vigentes. Las condiciones de trabajo y los entornos siguen siendo fuentes de conflicto. Las enfermeras están expresando sus preocupaciones por la falta de personal, los bajos salarios, las largas horas de servicio, las prácticas peligrosas, la imposibilidad de utilizar los propios conocimientos, juicios y tomas de decisiones y otras circunstancias que les impiden proporcionar unos cuidados de enfermería de alta calidad. De las enfermeras actuales se esperan que sean demasiadas cosas para tanta gente y que funcionen en una gran variedad de contexto. Deben ser excelentes cuidadoras, investigadoras capacitadas, eruditas y pensadoras basadas en el razonamiento científico y lógico. Se ven envueltas en avances científicos y técnicos y en nuevos papeles, que han ampliado sus oportunidades pero que al mismo tiempo han multiplicado en alcance de sus responsabilidades.
Investigación y teoría de la enfermería.- Las “escuelas de formación” estadounidenses no favorecían el desarrollo del pensamiento crítico ni la resolución de problemas. No se daba a las mentes inquietas una disciplina rígida y una obediencia incuestionable. En la escuelas de enfermería, reducían el individualismo, la creatividad, el pensamiento crítico y la confianza. Servían para colocar a las estudiantes y enfermeras graduadas en un papel de sumisión, y así permanecieron durante muchos años.La enfermería no era propicia para la investigación, como tampoco había enfermeras preparadas para emprenderla. La necesidad de la investigación de enfermería ya fue reconocida por las primeras dirigentes, que se comprometieron con el método científico de recoger e interpretar datos para generar nuevos conocimientos tendentes a mejorar los cuidados de enfermería.
Una serie de acontecimientos acabaron por conducir al compromiso firme de incorporar la investigación de enfermería a la estructura global de la profesión. La Association of Collegiate Schools of Nursing (ACSN) patrocinó un foro especial sobre investigación de enfermería en 1941. La Cámara de Delegados de la ANA aprobó un programa de investigación en 1950. Este programa estaba diseñado como un proyecto a largo plazo para estudiar:
Las funciones de la enfermería en distintos contextos y zonas geográficas.La relación de las enfermeras con sus compañeros de trabajo y asociados.El lanzamiento de la revista Nursing Research en 1952 fue un reflejo de la promoción y la comunicación de la investigación en enfermería. En 1955 se creó la American Nurses' Fundation como corporación miembro de la ANA. Esta fundación proporciona becas de investigación a las enfermeras graduadas para proyectos científicos y educativos; llevar a cabo estudios, revisiones e investigaciones; proporcionar becas a las instituciones educativas públicas y privadas sin fines lucrativos, y publicar trabajos científicos, educativos y literarios.
Entre 1940 y 1956, el Departamento de Salud, Educación y Bienestar concedió pequeñas becas a múltiples personas por diversos proyectos de investigación. En 1956, en la División de Recursos de Enfermería de los Servicios de Salud Pública de los Estados Unidos se formó un programa externo de becas para la investigación de enfermería. Se concedieron premios en metálico a los investigadores cualificados por sus proyectos. Fue la primera vez que ponían becas con fondos federales para la investigación de enfermería. También en otros dos ámbitos: a través de unas ayudas especiales de predoctorado creadas por la División de Recursos de Enfermería, y a través de becas de formación de enfermeras-investigadoras graduadas. En los años 70 se logró la integración de la investigación de enfermería en todos los programas colegiados de formación.
El valor de la investigación de enfermería se irá haciendo cada vez más importante conforme la enfermería siga avanzando hacía la condición de profesión y de excelencia de ejecución. La investigación tendrá como resultado el asentamiento de la calidad de los cuidados. Las formas más eficientes y eficaces de la enfermería se pueden identificar a través de la investigación.
La necesidad de contar con teorías de la enfermería y poderlas desarrollar fueron cuestiones destacadas en la década de los 70.
La enfermería comienza a ser reconocida como una ciencia legítima, aunque sigue siendo necesario un impulso continuado para alcanzar esta meta. Los esfuerzos unidos de las estudiantes y de las practicantes de la enfermería son indispensables para poder identificar la base de conocimientos de la enfermería y formular una teoría o teorías que sustancien la práctica profesional.
Los avances en la formación.- El desarrollo de los programas universitarios de enfermería se inició con los estudios de diplomado. La falta de enfermeras preparadas para puestos de docencia y administración era evidente. La Dra. Louise Fitzpatrick (1983) describe las siguientes cuatro fases:
Orígenes: 1939-1952. Esta fase se relaciona con la dificultad de rastrear el desarrollo de los programas de formación de las enfermeras. Sin embargo, se estaban produciendo varios acontecimientos importantes. Los programas de diplomado de diferentes tipos iban en aumento.
Etapa de transición: 1953-1964. Fue durante estos once años cuando la licenciatura fue reconocida como el nivel avanzado de la formación de enfermería. Se formularon unas pautas de organización, administración, plan de estudios y examen y se creó un Subcomité de Formación de Graduación de Enfermería (de la NLN). En los años 80 se está volviendo a producir una nueva tendencia al ir ganando importancia la posición favorable a doble preparación.
Regionalización. La planificación regional de la formación de diplomados se inició en la década de los 50 con la creación de dos organizaciones: el Southern Regional Educational Board (SREB) y la Western Interstate Commission on Higher Education (WICHE). Ambas se dedicaron a conseguir una mejora de la enfermería mediante programas de licenciatura más fuertes para preparar al profesorado. Maduración de la licenciatura: 1964-1975. La licenciatura de enfermería maduró y se convirtió en una acreditación importante para las enfermeras que ostentaban puestos directivos en aquellos años. Interés por la investigación y una expansión del número de programas de diplomados dentro de las especialidades clínicas. El Acta de Formación de Enfermeras de 1964 proporcionó una asignación financiera amplia para la construcción, desarrollo del profesorado, becas para las estudiantes y préstamos. El grado de licenciatura se ha asentado firmemente en la estructura de la formación de enfermería. Es evidente la revaloración de la formación, ya que el número de enfermeras que obtiene el grado de licenciatura está aumentando rápidamente. Hubo otros factores que inhibieron el crecimiento rápido de la preparación de doctorado para las enfermeras: la enfermería se percibía exclusivamente como una disciplina práctica; existía temor a que las enfermeras fueran eruditas y supusieran una amenaza para las jerarquías médicas; el crecimiento retardado de los programas de licenciatura dio lugar a una promoción inadecuada de candidatas al doctorado hasta los años 60; la naturaleza, orientación y dirección del doctorado de enfermería no se habían definido claramente, y faltaba un cuerpo de conocimientos científicos.
El primer Doctorado en Ciencias de la Enfermería dentro de la rama de enfermería psiquiátrica se inició en la Boston University en 1960. La pedagogía era la disciplina más popular. Los argumentos de Grace (1978) sobre la evolución de ciertos tipos específicos de programas de doctorado dentro de la enfermería. El primer tipo era el de la especialidad funcional, que subraya la base de metodologías y conocimientos necesarios para la enseñanza y la administración. El segundo tipo implicaba la preparación dentro de disciplinas científicas básicas sobre las que se apoyan la ciencia y el arte de la enfermería.
En la actualidad se ofrecen dos programas de doctorado en enfermería: el Doctorado Médico, o doctorado académico, que hace hincapié en la investigación de enfermería, y el Doctorado en Ciencias de la Enfermería, o doctorado profesional, que se centra especialmente en la práctica de la enfermería.
La era de la especialización.- El concepto de especialidades de enfermería era literalmente desconocido antes de la influencia de Florence Nightingale y el surgimiento de la enfermería moderna. Se esperaba que cada enfermera se ocupase del paciente sin tener en cuenta el tipo de enfermedad que justificaba los cuidados. Los enfermos no fueron separados por enfermedades hasta las primeras décadas del siglo XX. Puede que este cambio fuera el factor desencadenante del movimiento del movimiento de la especialización, ya que los pacientes eran colocados en áreas específicas de acuerdo con los diagnósticos médicos. Sin embargo, hasta la II Guerra Mundial la de las enfermeras trabajaba como personal de enfermería general en los hospitales, como enfermeras de salud pública o como enfermeras de instituciones privadas.
Con el tiempo, la tendencia hacia las unidades de cuidados especializados fue cobrando importancia, y con ella evolucionaron dos papeles de enfermería: El papel extendido: se refiere a un médico extensor con una orientación de practicante; el médico mantiene la autoridad y el poder de tomar decisiones. El papel ampliado: es un ensanchamiento de la enfermería orientado a los cuidados en el cual la enfermera colabora con el médico cuando está indicado.
Las primeras especialidades de enfermería surgieron a finales del s. XIX y principios del XX: la enfermera partera y la enfermera anestesista. La formación de las enfermeras parteras fue una respuesta directa a la necesidad de mejorar los cuidados materno infantiles, a la práctica incontrolada de comadronas sin preparación y a la falta de tocólogos en las zonas rurales más pobres. El papel de enfermera anestesista surgió como parte de la creciente sofisticación de la cirugía, cuando se reconoció que se necesitaban ayudantes preparados para administrar los anestésicos. Ya no resultaba seguro ni satisfactorio tener a estudiantes de medicina o ayudantes sin preparación administrando la anestesia. En la actualidad siguen vigentes los mismos tipos de luchas por la especialización de enfermería. Ya desde un principio otra enfermera especialista que merece mención: la enfermera de empresa. Esta especialidad surgió como respuesta a los riesgos y condiciones anormales de salud de las tiendas, fábricas y demás campos del trabajo industrial. Ado Mayo Stewart fue la primera enfermera de esta especialidad. El crecimiento de la enfermería de empresa fue lento hasta el auge repentino de la industria de defensa durante la II Guerra Mundial. Entonces se empezó a contratar rápidamente enfermeras para todo tipo de plantas de fabricación, una práctica que, en la mayoría de los casos, se continuaría después de la guerra.
La década de los sesenta, fue testigo de otro período de notable crecimiento de la especialización de la enfermería, que ha continuado hasta la actualidad. En los hospitales se desarrollaron todo tipo de campos de especialidad (unidades de cuidados coronarios, unidades de cuidados intensivos quirúrgicos y médicos, unidades de quemaduras, unidades de diálisis, unidades de oncología), que obligaron a un cambio en los papeles de le enfermería. Determinaron que la enfermería empezase a experimentar con el papel de “especialista clínica” o “enfermera clínica”. Este nuevo concepto permitió que las enfermeras utilizaran su saber para la práctica de la enfermería avanzada. De nuevo, los esfuerzos de la enfermería se vieron parcialmente coartados, ya que a menudo las administraciones de los hospitales no estaban dispuestas a pagarpor dichos servicios y asignaban tales responsabilidades a la supervisora o a la enfermera de plantilla especializada. De estas forma se prohibía o impedía que la especialista ejerciera un papel clínico. Todavía no se han podido vencer todos los obstáculos interpuestos a esta función, aunque actualmente las especialistas clínicas ya operabaan en diversos tipos de emplazamientos, incluyendo hospitales, instalaciones ambulatorias, junto con médicos independientes o en grupos y en consultas privadas o conjuntas con otras enfermeras especialistas y/o médicos. En 1954 Hildegard E. Peplau desarrolló el primer programa con nivel de graduación para la preparación de especialistas clínicas en la Rutgers University; el área de especialidad del programa era la enfermería psiquiátrica. En este periodo también se introdujo la “enfermera práctica” como resultado de una demostración específica subvencionada por la Fundación Commonwealth en la University of Colorado en 1965. El Dr. Henry Silver, pediatra y la Dra. Loretta Ford, enfermera de salud pública de dicha universidad, colaboran en la empresa. Este proyecto de demostración dio lugar a la creación de un programa de enfermería práctica en pediatría que capacitaba a las enfermeras para impartir cuidados generales a los niños sanos en un contexto ambulatorio. Además, a las enfermeras se les enseñaba a emitir juicio sobre las enfermedades graves o crónicas de los niños y a ejercer como practicantes en urgencias infantiles. Uno de los efectos de estas innovaciones fue el desarrollo de numerosos nuevos títulos dentro de la enfermería, como enfermería clínica, especialista en enfermería clínica y enfermera práctica. Todos ellos diferían en su significado, en los requisitos de formación y en las funciones a desempeñar. Es evidente que falta una estandarización de los títulos, como demuestra la lista de más de 80 titulaciones de enfermería práctica confeccionada por Gripando. Además en la actualidad existen unas 27 organizaciones que representan a diversos tipos de práctica especializada de enfermería, y la lista sigue aumentando.
...En conclusión
A lo largo de toda la historia los líderes de la enfermería se han referido a ella como un arte y al mismo tiempo como una ciencia. Sin embargo, en este contexto el arte es algo más que un concepto lineal y estático. Supone un tipo de percepción activa, dinámica y en continuo desarrollo. Una calidad emocional guía de la transformación del material en arte, pero refuerza el papel de la inteligencia o del pensamiento. Así, el arte es una forma de interrogación cualitativa que extrae su sustancia de la intuición estética. Isabel M. Stewart calificada a menudo la enfermera como un arte. Hacía hincapié en que la enfermera, como “verdadera artista”, era esencial para el progreso de la enfermería hacia algo más que un oficio altamente cualificado. Miss Stewart comprendió que muchas personas veían el arte y la técnica como una entidad única, pero siempre explicaba que un trabajo podía ser técnicamente perfecto y, sin embargo, carecer de arte. La técnica, el alma, la mente y la imaginación eran esenciales para la formación del verdadero artista.
La herencia de la enfermaría es rica. Su historia es un relato de descubrimientos que reflejan los nuevos avances realizados en cada generación. La historia de la enfermería que se ha representado a través del arte muestra sus aspectos más valiosos: cuidado y entrega. El cuidado es la esencia de la enfermería: cuidado por, cuidado de, cuidado hacia... nadie podrá captar jamás totalmente el verdadero arte o el espíritu de la enfermería. ¡Ambos desafían a la expresión!
HISTORIA DE LA ENFERMERÍA EN AMERICA LATINA Y EL PERU
El término enfermera habitualmente se aplica a la persona que, habiendo recibido una preparación especial, trabaja como miembro de un equipo de salud, en el cuidado y atención de los pacientes encomendados a su asistencia, bajo la dirección de un profesional médico.1 La misión y formación de la enfermera o enfermero han ido variando en el tiempo, de acuerdo al desarrollo científico y tecnológico y a la demanda de la sociedad.
Para la Asociación Americana de Enfermeras, el ejercicio de la enfermería significa la iniciación y ejecución, de manera independiente, de cualquier acción de carácter profesional en materia de observación, cuidado y asesoramiento de los clientes, supuestos sanos, lesionados o enfermos; la conservación de la salud y prevención de las enfermedades; y la supervisión y enseñanza del personal técnico y auxiliar de la enfermería. Asimismo, tiene entre sus funciones la ejecución — previa autorización de cualquier acción tendiente a la administración de medicamentos y tratamientos prescritos por un médico u odontólogo legalmente autorizado.2
in años de Cooperación al Perú
La creación de escuelas de enfermería en América Latina coincidió con el desarrollo de la medicina a cargo de instituciones gubernamentales y la incorporación de la atención médica, o sea el cuidado de los enfermos individuales, como su principal quehacer. La expansión del papel de la enfermería en el campo de la salud pública, ocurrida posteriormente, ha estado estrechamente vinculada a las acciones de control de las enfermedades transmisibles y del saneamiento ambiental. Así en 1945, no más del 5% de las escuelas de enfermería en América Latina incluían en su currículo la experiencia en salud pública y el 75% de ellas no consideraba la prevención y el control de las enfermedades transmisibles. Fue gracias a la cooperación técnica prestada por organizaciones internacionales —como la Organización Panamericana de Salud, la Fundación Rockefeller y el Instituto de Asuntos Interamericanos—,que en 1959 el 85.7% de dichas escuelas empezaron a incluir dentro de su currículo elementos básicos de salud pública y el 88.3% de ellas, la prevención y el control de enfermedades transmisibles.
Estos cambios importantes en la preparación de las alumnas de enfermería coincidieron con el creciente desarrollo de la medicina preventiva en los países latinoamericanos, aún cuando por algunos años los servicios preventivo promocionales de salud funcionaron en centros apartados de los establecimientos que brindaban servicios de recuperación de la salud.
Consciente de la importancia de la enfermería en el desarrollo de los servicios de salud en América, la Oficina Sanitaria Panamericana en cuanto pudo contar con personal de asesoras en enfermería, inicialmente comisionadas por el Servicio de Salud Pública de los EE.UU., colaboró con los gobiernos miembros en la solución de tres aspectos de la enseñanza: la enfermería básica, la enfermería posbásica y la capacitación de los auxiliares de enfermería.
La Organización conjuntamente con las autoridades nacionales de salud acordaron preparar dos tipos de personal de enfermería: la enfermera graduada o titulada y la auxiliar de enfermería. Así como, en la década de 1850, apareció la enfermera moderna; en la década de 1950, fue aceptada la auxiliar de enfermería en América Latina.4 Todos los países de la Región desde entonces han tenido programas regulares de adiestramiento de auxiliares, financiados por diversas fuentes y en muchos de ellos los centros o cursos han continuado aumentando, en particular desde que se iniciaron los programas de extensión de la atención primaria de salud. Los cursos de adiestramiento de las auxiliares de enfermería variaban mucho en cuanto a requisitos educativos de admisión, duración, funciones
y campos de acción. En lo referente a la enseñanza de la enfermería básica, las actividades de la Organización se orientaron a proporcionar asesoramiento y participar en la organización y/o fortalecimiento de las escuelas básicas de enfermería en los diferentes países. La política seguida por la OPS se orientó a que en cada país de la Región hubiera por lo menos una escuela. Durante los años sesenta, esta meta se alcanzó en casi todos los países, excepto en cinco de ellos: El Salvador, México, Perú y Venezuela, los cuales ya habían establecido escuelas universitarias de enfermería.
En cuanto a la enseñanza posbásica de enfermería, el programa de enfermería de la Organización se desarrolló rápidamente a partir de 1941, en base a solicitudes de los gobiernos, estimulados por la II Guerra Mundial. Por entonces, la propuesta era mejorar la situación de salud de las poblaciones que vivían en regiones consideradas estratégicas en América Latina, porque suministraban materiales como el caucho y la balata, así como alimentos requeridos
por los países aliados. En consecuencia, la OSP recibió diversas demandas de ayuda para establecer programas de enfermería de salud pública en los países. Gracias a fondos provenientes de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, la OSP brindó su cooperación técnica para crear en los países nuevas escuelas de enfermería, reorganizar las existentes y desarrollar servicios de enfermería de salud pública en Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití, Paraguay y Venezuela. Hasta enero del 1945, el programa de enfermería de la OSP había contado con el apoyo técnico y financiero de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, pero en esa fecha el nuevo coordinador relevó a la OSP de la administración de dicho programa, disponiendo la transferencia de la mayoría del personal de ese programa al mencionado Instituto de Asuntos Interamericanos. No obstante haber agotado sus fondos, la OSP continuó apoyando el desarrollo de la enfermería, y gracias a donaciones del Servicio de Salud Pública de los EE.UU. y del Commonwealth Fund, continuó respondiendo a las solicitudes de cooperación técnica de los gobiernos. De 1945 a 1949 estuvieron asignadas sendas consultoras de enfermería en las Oficinas de la OPS en Guatemala y en Perú. En setiembre de 1947, la Oficina amplió su programa de enfermería de salud pública en el continente, por medio de consultorías, correspondencia, conferencias, publicaciones y becas. Al efecto, la consultora regional de enfermería visitó todos los países para conocer a las autoridades en enfermería y familiarizarse con las necesidades regionales en este campo. Los datos obtenidos sirvieron de referencia para conocer la situación de la enfermería en la Región. La Oficina auspició dos congresos de enfermería, uno en San José de Costa Rica, para enfermeras de Centro América y Mar de las Antillas ( setiembre de 1949), y el otro en Lima, en el mismo año, para enfermeras de América del Sur. En ambos eventos se formularon importantes recomendaciones respecto a las escuelas y al reclutamiento de postulantes interesados en seguir esa carrera. En consecuencia, la OPS tomó las siguientes medidas:
a) Concedió becas a enfermeras de Ecuador, Costa Rica, Chile, Brasil y Nicaragua para efectuar estudios de posgrado en los EE.UU. y en Chile.
b) Organizó y realizó, a mediados de 1950, un Seminario sobre “Principios de Enseñanza y Vigilancia“, destinado a preparar instructoras de escuelas de enfermería y administradoras de los servicios de enfermería en salud pública. Este evento se realizó en Santiago de Chile con
remarcable éxito.
c) Se tradujeron al español y publicaron tres libros de texto, previamente seleccionados durante el Congreso de Enfermería realizado en Lima. En México la OPS organizó un Seminario sobre el Adiestramiento de Auxiliares de Enfermería (Cuernavaca, 1-10 diciembre 1963), con los auspicios del gobierno de México y la OPS/OMS, y en el que participaron enfermeras instructoras de centros y cursos de adiestramiento de personal auxiliar de enfermería, así como jefes de servicios de enfermería donde trabajaban las auxiliares adiestradas. Unos diez países latinoamericanos, además de los EE.UU., Puerto Rico y representantes de la Fundación Rockefeller, asistieron al evento, así como las consultoras de enfermería de USAID y de la OPS/OMS. Como resultado, se preparó una Guía para el Adiestramiento de Auxiliares de Enfermería en América Latina, con el objeto de establecer y proveer normas mínimas para la capacitación de personal auxiliar, las que deberían tener en cuenta las condiciones económicas, políticas y sociales de cada país. El Seminario definió a la auxiliar de enfermería como la persona preparada mediante un programa educativo reconocido oficialmente, para participar —bajo la dirección y supervisión de la enfermera titulada— en aquellas actividades del servicio de salud que demandan menos conocimientos científicos y habilidad técnica de enfermería.
En noviembre de 1969, la OPS convocó en Washington, D.C., EE.UU. un Comité Técnico Asesor en Enfermería,5 que recomendó a los gobiernos establecer y desarrollar los tres niveles de personal de enfermería ya mencionados. El primer nivel o superior requería comprender enfermeras de nivel universitario capaces de proporcionar atención de enfermería de alta calidad a individuos y comunidades; orientar al personal de enfermería con menos conocimientos; y continuar su propia preparación para asumir responsabilidades docentes y administrativas más amplias. La carga académica necesaria para la preparación y adiestramiento a este nivel debía ser semejante en todos los países, para facilitar
el intercambio de personal, especialmente para fines de educación superior. Existía una creciente demanda de enfermeras preparadas en escuelas universitarias, para hacerse 5 OPS/OMS. Comité Técnico Asesor en Enfermería. Primer informe. Washington, 1969 (Pub. C 180). cargo de planificar, supervisar y evaluar programas, así como también para educar a un buen número de profesionales y de subprofesionales. Su formación universitaria exigía una educación equilibrada en cuanto a su contenido técnico y humanístico. Como paso previo fue necesario uniformar los años de escolaridad exigidos para el ingreso a las escuelas de enfermería básica, se debía exigir a los postulantes haber completado la secundaria. A cada país le correspondía definir el programa de enseñanza de enfermería integrado a la educación secundaria, de acuerdo con su estructura de enfermería y con los cambios efectuados en su sistema de prestación de servicios.6 Por años, la enfermería no era tomada en cuenta cuando se adoptaban decisiones importantes en la aplicación de las políticas de salud de los países latinoamericanos, entre ellos el Perú, ni se le consideraba al diseñar el proceso de planificación de la salud, tarea en la que participaban los médicos, los ingenieros sanitarios y los estadísticos. Frente a esta realidad y con vista a estimular en los gobiernos la participación de enfermería en el proceso de planificación de la salud, la OPS/OMS patrocinó conjuntamente con el gobierno peruano la realización, en Lima, en 1970, de la reunión de un Grupo de Trabajo sobre Programación en Enfermería, a la que asistieron 28 enfermeras en representación de ocho países latinoamericanos. En este evento que alcanzó resonancia en América Latina, se esbozaron las líneas directrices para hacer efectiva la participación de la enfermería en la planificación de salud. En agosto de 1961, la Reunión Extraordinaria del Consejo Económico y Social al Nivel Ministerial, celebrada en Punta del Este, Uruguay, había recomendado en su Resolución A.2 a los gobiernos el Plan Decenal de Salud Pública de la Alianza para el Progreso que, entre otras medidas a largo plazo, exhortaba a las autoridades nacionales para dar particular importancia a la formación y capacitación de profesionales y auxiliares para las acciones de prevención y curación de las enfermedades. Con este fin se consideró necesario determinar el número de profesionales y auxiliares de diversas categorías indispensables para cada función o profesión, capacitar a los funcionarios actuales, y formar progresivamente a otros en vista de la necesidad
de procurar la atención cada vez mejor a un mayor número de usuarios. En octubre del 1972, el Plan Decenal de Salud para las Américas consideró la urgencia de intensificar la capacitación del personal de enfermería, del cual un tercio podría ser preparado a nivel universitario y el restante a nivel básico. En la década de los setenta, la OPS promocionó un cambio en la tendencia de la enfermería hospitalaria: de un enfoque administrativo anterior a uno clínico, siguiendo los progresos científicos, tecnológicos y educacionales. Surgieron cursos de especialización en enfermería materno infantil y médico quirúrgico, en salud mental y psiquiatría. La enfermera especialista empezó a tener mayores responsabilidades en el área de tratamiento y control de la salud. Así en el área de la salud materno infantil, asumió la responsabilidad del control de la salud del niño sano y de las gestantes en control; en el área de las inmunizaciones controlaba la aplicación de las vacunas; en el área del control de los pacientes tuberculosos, supervisaba el cumplimiento de los esquemas de tratamiento supervisado; en el área de la psiquiatría, pasó a participar en las terapias de grupo y compartir mayores responsabilidades en los programas de salud mental y prevención de las enfermedades mentales.7 También el Plan Decenal de Salud para las Américas había recomendado a la OPS/OMS establecer un centro para el desarrollo de la tecnología de la enseñanza y la investigación en enfermería,8 con miras a fortalecer la educación de enfermería como un medio de mejorar la prestación de servicios de salud. Al efecto, la OPS/OMS creó el Programa Latinoamericano de Tecnología Educacional en Enfermería, con sede en el Centro Latinoamericano de Tecnología Educacional para la Salud (CLATES) 6 Enseñanza de Enfermería integrada a la Educación Media. Lima: OPS/OMS, 1973 (Pub. C. 274). 7 Para detalles ver las Public. Científicas de la OPS. N.° 332, 348 y 363. 8 OPS/OMS. El papel de la enfermera en la atención primaria de salud. Washington: 1977 (Pub. C. 348). en Río de Janeiro, Brasil. Su objetivo era contribuir al incremento del personal de enfermería, formación de docentes, desarrollo curricular y producción de materiales de instrucción.
En 1977 la OPS/OMS, consciente de la necesidad de volver a definir la función de la enfermera en cuanto se refiere a la contribución que debería hacer en la atención primaria de salud, en colaboración con el gobierno de Costa Rica y la Escuela de Enfermería de ese país, organizó y celebró un Seminario sobre nuevas Dimensiones en el Papel de la Enfermera en la Prestación de la Atención Primaria (San José, 27 octubre – 3 noviembre), que contó con la participación de 19 enfermeras y 17 médicos de 13 países latinoamericanos. El referido seminario convino en un nuevo concepto del cuidado de la salud integral que reconoce que la salud del individuo y la población no solo depende de las acciones del sector salud, sino de las que realizan todos los sectores de la sociedad. El individuo y la sociedad tienen el derecho de participar activamente en las acciones dirigidas a la obtención y mantenimiento de su salud. Se reconoció que el individuo y la comunidad tienen el derecho de intervenir en el proceso de su propio desarrollo, y que su participación activa sea decisiva en la obtención y mantenimiento de la salud. Se convino, además, en que la enfermería es una profesión subutilizada, en comparación con su potencial para asumir funciones más directas en la prestación de la atención primaria que antes era privativa del médico. La enfermera de atención primaria es una generalista, cuyos servicios e intervenciones en la prestación de la salud integral recaen directamente sobre los individuos, la familia y la comunidad. Ha alcanzado un grado de competencia que le permite, llegado el caso, tomar decisiones y compartir responsabilidades con los demás miembros de equipo en la tarea de elevar el nivel de salud de la población a su cargo. Por lo tanto, en la atención primaria sus funciones se circunscriben al cumplimiento de las normas de los programas oficiales de salud orientadas a resolver problemas prioritarios como desnutrición, salud materno infantil, enfermedades transmisibles y otras prevalentes, así como el saneamiento básico del medio. Para ello, se mencionaron una serie de actividades a cumplir por la enfermera.9 Entre ellas destacan:
• Valorar la salud integral del individuo, familia y comunidad —incluidos los patrones culturales, estilos de vida que inciden en su problemática de salud— involucrando a los usuarios de los servicios en el proceso de diagnóstico y en las discusiones respecto a las acciones que deben tomarse y como deben abordarse.
• Prestar atención directa integral de salud al individuo, familia y a la comunidad como un todo.
• Iniciar el tratamiento y otras acciones que sean de su competencia o referirlos al nivel correspondiente.
• Mantener la vigilancia epidemiológica de la comunidad, adoptar las medidas pertinentes y mantener informados tanto al sistema de salud como a la comunidad.
• Establecer y mantener las medidas apropiadas para obtener un efecto positivo sobre el estado
nutricional de la población.
• Capacitar a los practicantes de la medicina tradicional y otros voluntarios para que participen
en los programas comunitarios de salud.
• Propiciar el mejoramiento del medio ambiente, con la participación de usuarios y miembros de otras entidades sectoriales y extrasectoriales.
• Incorporar a las organizaciones comunitarias en la toma de decisiones referentes a la provisión y evaluación de los servicios de salud.
La elaboración de planes y programas educativos apropiados para la capacitación de las enfermeras para la atención primaria requiere condiciones que facilitan el tránsito de lo tradicional a una modalidad orientada a la formación de un recurso humano que contribuya a corto plazo y de modo eficaz a la extensión de la cobertura de servicios de salud. Existe consenso de que la atención primaria de salud debe ser realizada principalmente por personal auxiliar y agentes de la comunidad; y que la enfermera de salud pública o comunitaria debe ser el eje 9 OPS/OMS. Documento oficial 118. Washington, 1973.de las acciones de promoción de la salud y prevención de las enfermedades, velando por la calidad de los servicios prestados, y por la relación entre el equipo de salud y la comunidad. El desempeño de la enfermera en la atención primaria demanda una supervisión técnica que contribuya al cumplimiento de las metas de los programas de salud, que los usuarios reciban una prestación libre de riesgos, y que las acciones que ejecuta la enfermera cumplan con las normas establecidas. Todo lo anterior requiere la creación y fomento de centros de capacitación de enfermeras en atención primaria, ubicados en lugares estratégicos de los países.10 En 1978 la OPS/OMS convocó un Grupo de Estudio en Ciencias de la Salud. El grupo reafirmó la responsabilidad de la enfermería como coordinadora
de las acciones de salud en el primer nivel de atención del sistema de salud. En cuanto al aspecto educacional, se inició la reformulación del currículo orientado hacia la salud de la comunidad y la preparación de las enfermeras para la atención primaria. En la preparación de la enfermera, se dio importancia a la integración docente-asistencial, la educación informal, la autoinstrucción, la enseñanza extramural, el servicio social para las recién egresadas, etc.11 En 1970, la 64º Reunión de su Comité Ejecutivo así como la XVIII Conferencia Sanitaria Panamericana de la Salud aprobaron, por primera vez, sendas resoluciones enfatizando la importancia que se debía conceder a la enfermería. Así la Resolución XXI de la Conferencia dispuso que el director de la Organización proporcionara la asistencia requerida por los gobiernos para que se estableciera o perfeccionara su sistema de enfermería. Al mismo tiempo,
instó a los gobiernos miembros a establecer sistemas de información que definieran las esferas de su responsabilidad, la cantidad y categoría del personal necesario compatible con los objetivos del programa local de salud, y la clase y nivel del cuidado de salud que se había de facilitar.12 El propósito fundamental de los proyectos, en los que ha venido cooperando la OPS, ha sido y es el mejoramiento de los cuidados de enfermería mediante el perfeccionamiento de la organización y administración de los servicios y la consiguiente capacitación de su personal.
Con la cooperación de la OPS, el Perú reorganizó su sistema de salud, incluyendo sus servicios de enfermería, asimismo se intensificó el adiestramiento en servicio del personal de enfermería en las diversas especialidades como la médico quirúrgica, la neumológica, la psiquiátrica y la intensivista, dedicada al cuidado progresivo del paciente, que desde 1971, fueron el inicio y el estímulo para alcanzar una atención de enfermería más funcional en los servicios de salud.
La Segunda Reunión del Comité del Programa de Libros de Texto de la OPS/OMS para la nseñanza de la Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría, celebrada en 1976, analizó la enseñanza de la enfermería en los países de América Latina, y formuló recomendaciones para la mejor organización de dicha enseñanza. Remarcó la tendencia a cambiar el modelo clínico a uno psicosocial con énfasis mayor en las relaciones terapéuticas interpersonales y el estudio de las acciones comunitarias para la solución de los problemas mentales. Destacó igualmente que las actividades de investigación en el área de enfermería eran escasas, aunque existía una tendencia al estudio de problemas de salud mental, especialmente en lugares en donde habían programas de educación de graduados. Se mencionó que, como base para la enseñanza de enfermería en dicha área, se requerían conocimientos previos de ciencias biológicas y de la conducta debiendo orientarse el contenido hacia un enfoque preventivo que puede integrarse a lo largo del desarrollo del currículo.13 En el año 1960, el Comité Asesor en Enfermería, convocado por la OPS/OMS en Lima, había establecido que en uno de los niveles claves de personal es la enfermera con preparación universitaria. Reco- 10 El papel de la enfermera en la atención primaria de salud. Washington, 1977 (Pub.C 348).11 OPS/OMS. La toma de posición en enfermería. Informede un Grupo de Estudio en Ciencias de la Salud . Washington, 1978 (texto mimeografiado). 12 OPS/OMS. Informe Anual del Director. Washington, 1970. 13 OPS/OMS. Enseñanza de Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría. Washington, 1978 (Pub. C. 363). noció la creciente demanda de enfermeras preparadas para asumir la responsabilidad de planificar, supervisar y evaluar programas, así como la de educar a un buen número de enfermeras y auxiliares. Convino en que resultaría muy difícil realizar la formación de personal si se seguían utilizando los mismos requisitos básicos de educación y los programas tradicionales de enseñanza. Recomendó que la formación de enfermeras competentes fuera la responsabilidad de una universidad o de un instituto de enseñanza superior que debía garantizar una educación al mismo tiempo técnica y humanística. En la actualidad, la enfermería es una profesión universitaria, en cuyos planes de estudio tienen igual importancia la enseñanza del cuidado de los enfermos, la prevención de las enfermedades y la promoción de la salud. Como profesión, la enfermería ha desarrollado técnicas propias aplicables a los dos aspectos fundamentales de su labor: cuando la enfermera se especializa en el cuidado del enfermo en el hospital o en el hogar, se refiere a la enfermera hospitalaria, y cuando ella se dedica al cuidado de la salud de la comunidad como un todo, poniendo énfasis en la promoción y protección de la salud, se le conoce como enfermera de salud pública o enfermera comunitaria. La enfermería es, por lo tanto, una disciplina destinada a aplicar determinadas técnicas de fomento, protección y recuperación de la salud con el objeto de lograr el bienestar físico y emocional de la población. Estos procedimientos y técnicas se aplican al individuo aislado o agrupado, sano o enfermo, a través de la acción personal directa como mediante la enseñanza de sus técnicas y de la supervisión de las actividades del personal auxiliar de enfermería. La enfermería es una profesión en continuo perfeccionamiento. La tendencia general en la actualidad es hacia un concepto amplio de la enfermería, es decir hacia la preparación de una enfermera integral capacitada para laborar en ambas áreas, la preventivo promocional y la curativa. Es la misma tendencia que viene desarrollándose en la enseñanza médica. La enfermera hospitalaria o clínica forma parte del equipo de atención médica curativa. Ella es la responsable de la aplicación correcta y la ejecución de las indicaciones médicas para la recuperación de la salud del paciente. La enfermera, además, es una educadora del paciente en higiene personal y en el cumplimiento de las indicaciones médicas, y una orientadora de la familia en la protección y conservación de la salud. Además, la enfermera hospitalaria desempeña funciones administrativas en la dirección de los programas de enfermería en las diferentes especialidades médicas. También tiene a su cargo la supervisión del personal auxiliar y doméstico de las salas. Debe vigilar los intereses y economías de los servicios y mejorar la calidad de la atención de los pacientes. Otro campo de acción de la enfermera hospitalaria se vincula con la docencia, la investigación científica, la preparación de personal auxiliar, el trabajo de enfermería clínica en las industrias y en instituciones particulares, y la atención profesional privada. La enfermera de salud pública o enfermera comunitaria tiene, dentro del equipo de salud, una función doble: suministra cuidado de salud en la comunidad con cuya ideosincrasia se identifica y desarrolla al
mismo tiempo un programa de motivación y educación para la salud. Su función es esencialmente de naturaleza educativa. Su técnica es el trabajo con grupos para contribuir a enlazar a los estamentos de la comunidad con el sistema institucional de salud, con el objeto de mejorar el nivel de salud de la población inculcando hábitos y prácticas saludables de salud. Su método de trabajo es la visita al hogar para enseñar al grupo familiar cómo cuidar su salud mediante las entrevistas y las demostraciones, a la vez que esto le permite relacionarse con las diversas organizaciones que trabajan en pro del bienestar social. La unidad de trabajo es la familia, que constituye el núcleo de la sociedad. La enfermera debe estar familiarizada con las creencias y prácticas de salud de los distintos grupos de la comunidad, ser amiga de la familia, visitarla regularmente y conocer sus problemas de salud y su ámbito de vida. La enfermera no es un médico pues no diagnostica ni prescribe tratamiento. Es una profesional capacitada para reconocer anomalías y llamar la atención sobre ellas, para realizar los tratamientos prescritos por el médico, para orientar al grupo social hacia la promoción y prestación de la salud.ooperación al Perú
Las funciones de la enfermera de salud pública o enfermera comunitaria se pueden agrupar en los siguientes servicios: protección de la salud de la madre (control prenatal, del parto y del puerperio, así como planificación familiar con énfasis en paternidad responsable); protección de la salud del niño (control de la salud del lactante, pre-escolar, escolar y del adolescente; control de las enfermedades transmisibles, incluyendo las inmunizaciones); protección de la salud del adulto; educación en alimentación familiar; salud mental (con énfasis en los desajustes familiares); y educación comunitaria para la salud. En síntesis, la enfermera de salud pública o comunitaria trabaja muy cerca de la comunidad, conoce los problemas médicos, sociales, culturales y familiares del sector de población asignado a su cuidado, y siempre está tratando de ayudar a solucionar las dificultades existentes. Con toda probabilidad para los miembros de la comunidad, ella es la representante más conocida del centro de salud porque trabaja con los consultantes en los servicios de salud, entrevistándolos individualmente para aclarar sus dudas sobre el cumplimiento de las prescripciones médicas y para educar en salud; asimismo hace las visitas domiciliarias para reforzar la educación sanitaria no solo del paciente sino de su familia y conocer sus problemas de salud. La enfermera de salud pública o comunitaria constituye el agente más útil del centro de salud para la enseñanza individual y de la comunidad en los principios de la vida sana y para atraer a los grupos sociales a los servicios de salud.14 En países en vías de desarrollo —como el Perú— es necesario utilizar con la mayor eficacia los recursos de enfermería disponibles, en cuyo caso los conceptos y métodos epidemiológicos adquieren un significativo valor en todas las fases de la prestación de servicios de enfermería. Ellos permiten cuantificar las necesidades de servicios “extramurales” en la comunidad o “intramurales” en el establecimiento de salud, identificar aquellos grupos de individuos que comparten las mismas necesidades de cuidado de la salud y establecer prioridades para lograr una distribución eficaz de los recursos disponibles. Una orientación epidemiológica del personal de enfermería permite la aplicación de conceptos de salud pública a las situaciones reales del ejercicio de la enfermería.
La enfermera en su calidad de integrante del equipo que realiza la vigilancia epidemiológica en la comunidad, interviene en dicho vigilancia en todos los niveles, aunque su actuación variará de conformidad con la situación general, el nivel en que se desempeña y el grado de reparación que posea en epidemiología. Así, a nivel local, puede realizar interpretaciones sencillas y adoptar decisiones respecto a las actividades de prevención y control de las enfermedades prevalentes en la localidad, puesto que por estar en contacto permanente con la comunidad y por conocerla bien, está en una posición previlegiada para evaluar la situación de salud. Asimismo, presta su cooperación técnica en el adiestramiento de auxiliares de enfermería como instrumentalistas, con el fin de que las enfermeras tituladas pudieran dedicarse a tareas más complejas.15 En el Plan Decenal de Salud para las Américas, aprobado en la III Reunión Especial de Ministros de Salud del continente, se había reconocido la existencia de serias críticas a la práctica de la enfermería y a su sistema de formación. Estas deficiencias habían dado lugar a un desequilibrio entre las factores de necesidad, demanda, producción y absorción
del personal formado. La falta de estudios en el país para evaluar la adecuación de los programas educativos frente a los requerimientos de los servicios de enfermería y la realidad socioeconómica del país significó la duplicación de esfuerzos y el consiguiente desperdicio de recursos.
Contribución de la OPS/OMS
en el desarrollo de la enfermería en el Perú
La primera escuela de enfermería que se estableció en el país, en 1907, funcionó en la Casa de Salud de Bellavista, Callao. Era administrada por la Sociedad de Institutos Médicos, y tuvo como directora a una enfermera inglesa. Posteriormente, la escuela pasó a formar parte de la Clínica Angloamericana. En 1908 al reorganizarse la asistencia médica en el Hospicio de Expósitos, a cargo de la Beneficencia Pública de Lima, se estableció allí una escuela de enfermería que sobrevivió poco tiempo. En 1915 se creó la Escuela Mixta de Enfermeros, la que, en 1928, se convirtió en la Escuela Nacional de Enfermeras Arzobispo Loayza, de la Beneficencia Pública de Lima, a cargo de las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. En 1939 se estableció la Escuela de Enfermeras del Hospital del Niño del MINSA, a cargo inicialmente de la Orden de las Madres Carmelitas. En 1942 se fundó en Bellavista, Callao, la Escuela de Enfermeras del Hospital Daniel A. Carrión, a cargo de las hermanas de la Caridad. Desde 1938 hasta 1948, la Escuela del Hospital Arzobispo Loayza ofreció a sus alumnas la especialidad de enfermeras visitadoras al término de sus estudios generales de enfermería. En 1947 ante la necesidad de uniformar y reforzar la calidad de los planes de enseñanza de la enfermería y de controlar permanentemente el cumplimiento de los mismos, el MINSA nombró una comisión encargada de elaborar la norma respectiva. Esta Comisión estuvo constituida por representantes del gobierno, las escuelas de enfermería civiles y militares, la sanidad naval, la OPS/OMS, el SCISP y la Fundación Rockefeller. El día 7 de enero del mismo año, el gobierno, por decreto supremo, aprobó los estatutos de las escuelas de enfermería, en base al proyecto elaborado por la mencionada Comisión. En vista de la ampliación de las funciones que el personal de enfermería debía cumplir en los hospitales y en los servicios preventivos asistenciales periféricos y a la revisión de la currícula, las escuelas de enfermería incorporaron en sus planes de enseñanza las asignaturas de psicología, sociología, administración, salud pública y control de enfermedades transmisibles. En octubre de 1948, el Departamento de Selección y Capacitación de Personal del MINSA, con la contribución financiera de la Fundación W.K .Kellogg, organizó el primer Curso para Enfermeras Instructoras en el país, que fue seguido por otros dos cursos en los años 1950 y 1951, respectivamente, alcanzándose a capacitar un total de 50 enfermeras instructoras. En 1951 el Comité Permanente para el Control de las Escuelas de Enfermería estableció como requisito que todas las enfermeras tituladas que solicitaran autorización para ejercer su profesión, debían aprobar un examen final, a cargo del referido Comité. En forma gradual se fueron implantando diversas normas para que las escuelas siguieran procedimientos similares en la selección, preparación y evaluación de sus alumnos. El decreto supremo N.º 028-83-SA aprobó el reglamento general de las escuelas de enfermería. El D.S. N.º 054-84-SA dictó normas reglamentarias referentes a la carrera de enfermería que ampliaron los alcance del decreto supremo relativo a las carreras de los profesionales de salud, en lo tocante al factor “calidad de atención“ del personal de enfermería. En vista del grado de desarrollo que la enfermería iba alcanzando en el país y de la conveniencia de encauzar su conducción técnico administrativa a nivel nacional, en el año 1951 se creó en el MINSA, la Sección de Enfermería y Obstetricia. En 1939 la Caja Nacional del Seguro Social Obrero organizó la Escuela de Enfermeras del Hospital Obrero de Lima, para atender las necesidades del personal de enfermería de su red de hospitales y policlínicos. La Beneficencia del Callao abrió, en 1940, la Escuela de Enfermeras del Hospital Daniel A. Carrión. La Sanidad de Policía estableció la Escuela Mixta de Sanidad de Gobierno y Policía en 1940. El D.S. del 13 de enero de 1942 dispuso que, a partir de ese año, las escuelas de enfermería autorizadas debían adecuar sus respectivos al plan de estudios que aprobara el MINSA, asesorado a su vez por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Por D.S. del 27 de julio de 1942, se estableció en Iquitos la Escuela de Enfermeras de la Selva, y por D.S. del 22 del abril de 1944 se creó la Escuela Andina de Enfermeras, que funcionó en el Hospital de San Juan de Dios en Puno. Según el gobierno, era necesario contar en el país con una enfermera por cada 10,000 habitantes, o sea que se necesitaban 7,000 enfermeras. En 1945 solamente estaban registrados en el país 750 enfermeros entre varones y mujeres, y en servicio 620 enfermeros para atender las 1,423 camas con que contaban entonces los 116 hospitales existentes en el país.17 Al finalizar el año 1945, se formaba personal de enfermería en la Escuela Nacional de Enfermería del Hospital Arzobispo Loayza, la Escuela de Enfermeras Puericultoras del Hospital del Niño, las escuelas de las sanidades militar y policial, la Escuela del Hospital Daniel A. Carrión del Callao, la Escuela de la Clínica Anglo Americana, y la Escuela Mixta de Enfermeros del Hospital Larco Herrera. Hasta mediados de la década de los cuarenta la enfermería era considerada en el país como una labor esencialmente técnica, cuyo entrenamiento estaba orientado a poner en práctica determinados procedimientos, pero con oportunidades muy limitadas de ejercitar su labor en forma independiente.
A mediados de 1953, la Sección de Enfermería y Obstetricia del MINSA reportó la existencia de 1,707 enfermeros titulados y que, además, hasta el año 1946 la Escuela de Enfermeros del Hospital Militar de San Bartolome había formado 285 enfermeros varones. Asimismo, reconoció que las prestaciones que se daban a los pacientes en los hospitales de provincias eran en su mayoría proporcionadas por personal auxiliar que carecía de entrenamiento. Solicitó como recomendación que urgentemente se ofreciera la debida capacitación al mencionado personal.18 En el mismo año, 1955, el MINSA, con la colaboración de la OPS, realizó el primer censo nacional de la enfermería, empadronándose un total de 1,274 enfermeras, las cuales, de acuerdo a su centro de trabajo, se distribuían de la siguiente manera: Sociedad de Beneficencia Pública 313 enfermeras (24,5%), Ministerio de Salud Pública (MINSA) 308 enfermeras (24,2%), organismos gubernamentales 213 (16,7%), empresas privadas 196 (15,4%), Fuerzas Armadas y Policiales 149 (11,7%), y servicios particulares 95 (7,5%). En cuanto al tipo de cuidado de la salud, las enfermeras se distribuían en: hospitales y clínicas 993 enfermeras (77,9%), dispensarios de servicios asistenciales 123 (9,7%), servicios particulares 45 (7,5%), salud pública 41 (3,2%) y escuelas de enfermería 22 (1,7%).Esta encuesta indicó que la mayoría del personal de enfermería residía en Lima, debido al hecho que en las provincias los sueldos eran muy bajos y además en sus hospitales no existían facilidades de vivienda para su personal profesional. Habían, además, departamentos que carecían de servicios de enfermería.
Aún más, hospitales y clínicas privadas de 100 camas no disponían de enfermeras, por lo que la atención era dada por un personal auxiliar carente de capacitación. En 1957 la Sección de Enfermería y Obstetricia del MINSA, en vista de la importancia de la enfermería, fue elevada a la categoría de Departamento. Pasó a estar integrada por las secciones de enfermería hospitalaria, enfermería de Salud Pública y asesoría para los programas de preparación de auxiliares de enfermería; en 1967, esta última pasó a ser la Unidad de Asesoría y Supervisión de Enfermería. En 1953 para facilitar el desarrollo académico, deontológico y gremial de la enfermería como una profesión, se fundaron la Asociación Nacional de Enfermeras (antes Asociación de Enfermeras Católicas) y la Liga Nacional de Enfermeras del Perú (anteriormente
el Consejo Nacional de Enfermeras).19 Durante la década de los sesenta el examen del gasto fiscal demostró que en un alto porcentaje del gasto público en salud se destinaba a la atención
médica, particularmente en hospitales de las ciudades, con detrimento del cuidado preventivo de la salud a través de los centros y puestos de salud. En 1955 se terminaron los hospitales de Tacna, Arequipa, construidos por un consorcio alemán pero financiados por el Fondo Nacional de Salud y Bienestar, creado en 1956, con la finalidad de fomentar programas de salud pública, en especial los relacionados con la prevención y control de las enfermedades transmisibles. Empero, en su informe de julio de 1968 el Fondo declaró que desde su creación había: 1) construido 30 nuevos hospitales de 100 a 300 camas cada uno en 20 departamentos del país; 2) remodelado y/o terminado 11 hospitales; 3) habilitado 15 centros de salud en 15 ciudades de
más de 15,000 habitantes, 60 puestos médicos en ciudades de más de 5,000 habitantes y 80 postas sanitarias en poblados de más de 500 habitantes; y 4) edificado y equipado igualmente 300 locales para servicios de salud, con participación de diversas entidades y de las propias comunidades.20 En 1946 en virtud de un convenio, celebrado entre el gobierno y la Fundación Rockefeller, se estableció en el departamento de Ica el primer servicio departamental de salud, como un esfuerzo pionero para establecer un servicio regionalmente autónomo, con un programa bien concebido de acuerdo con la realidad nacional y personal a dedicación exclusiva. Su concepción y desarrollo fueron inspirados por el Dr. J. L. Hydrick, representante en el Perú de la referida Fundación. El servicio establecido en Ica empleó por primera vez visitadoras de higiene, es decir personal auxiliar de enfermería, de ambos sexos, nativos del lugar, que habían sido entrenados durante un año antes de ser asignado a vivir y trabajar en determinadas comunidades. La política del servicio era reclutar los visitadores de higiene de niveles socioeconómicos y culturales similares a aquellos con los que trabajarían. Los visitadores habían sido instruidos en tópicos como higiene personal, control de enfermedades transmisibles, saneamiento ambiental, nutrición, salud dental y economía doméstica. Especial
énfasis merecían las técnicas de la entrevista, la demostración y el sociodrama o dramatización espontánea para enseñar a las familias en sus hogares. Su tarea principal era de índole educativa, para lo cual hacían repetidas visitas domiciliarias que tenían por objeto motivar a las familias para aplicar los nuevos conocimientos sobre salud.
Casi simultáneamente se estableció en el Perú, el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (SCISP), mediante un acuerdo entre el gobierno y el Instituto de Asuntos interamericanos de los EUA (IIAA). El SCISP inicialmente desarrolló programas de salud integral en los departamentos de Loreto y San Martín, a través del Proyecto Amazónico. Más adelante abarcó Chimbote (departamento de Ancash), Puquio (departamento de Ayacucho),
Rimac (departamento de Lima) y el departamento de La Libertad. En julio de 1945, el SCISP inauguró el Centro de Medicina Preventiva en el distrito del Rimac, el cual aparte de los programas preventivos, sirvió de centro de entrenamiento en salud pública de médicos, veterinarios, odontólogos, enfermeras, nutricionistas, estadísticos e inspectores de saneamiento. Las labores del Centro se orientaban al ámbito de la familia, el núcleo más importante de la sociedad y el más propicio para la realización de las medidas sanitarias, por medio de las visitas domiciliarias a cargo de las enfermeras, que llevaban a cabo la educación individual. De los cursos de enfermería de salud pública que desarrolló el SCISP hasta 1961, egresaron 160 enfermeras para laborar en diversos servicios de salud, tanto en hospitales como en centros de salud y servicios especializados. El importante rol de la enfermería se puso en evidencia al fortalecerse los servicios de enfermería en los establecimientos de salud. Hasta antes de la década de los cincuenta la formación de las auxiliares de enfermería en el país se había hecho en la modalidad de adiestramiento en servicio. Recién en 1958 ese personal comenzó a ser preparado mediante cursos regulares a cargo del MINSA, con una duración inicial de seis meses,
exigiéndose como requisito de admisión la primaria completa, según la R.S. N.° 45-STN. Esta última norma legal estableció la nomenclatura única de Auxiliar de Enfermería. Posteriormente en 1968 se exigió como requisito de admisión el tercer año de secundaria.21 20 Mensaje del Presidente de la República, 29 de julio de 1958. 21 Zárate León , Margot. Historia de la Enfermería Peruana. Lima, 1992 (texto mimeografiado).En el período 1946-1959, el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública adiestró personal auxiliar de enfermería en cursos de seis meses de duración, con la denominación de visitadoras de salud. Su formación estuvo orientada a enfatizar la promoción y protección de la salud, pues dichas auxiliares estaban destinadas a trabajar en las unidades sanitarias y centros de salud. En 1955 en vista de la urgente necesidad de capacitar a las enfermeras en administración de servicios de enfermería y en educación en enfermería, el gobierno —con el asesoramiento de la OPS— creó el Instituto Nacional de Enfermería. Se contó con los auspicios del MINSA, el Seguro Social del Empleado y la Fundación Rockefeller. Los objetivos del Instituto fueron: (a) organizar y poner en operación la Escuela de Enfermería del Seguro Social del Empleado; (b) elaborar los cursos de perfeccionamiento para enfermeras tituladas; y (c) preparar auxiliares de enfermería. Se admitieron 35 alumnas para el curso de Educación en Enfermería y 17 para seguir el curso de Administración de Servicios de Enfermería. Ambos cursos tuvieron una duración de seis meses. Desafortunadamente, el Instituto solo funcionó hasta 1957 debido al retiro del apoyo financiero del Seguro Social del Empleado y al poco interés de las enfermeras en este tipo de cursos. La ley N.º 11672, del 31 de diciembre de 1951, creó el Fondo Nacional de Salud y Bienestar Social, para contribuir, con los recursos que se le asignaron, a la realización de obras y servicios destinados a mejorar las condiciones sanitarias del país, promover la defensa de la salud y propugnar el bienestar social.
Con la creación del referido Fondo, hubo un mejoramiento manifiesto de la salud de la población, pues con sus recursos financieros se pudieron atender muchas necesidades de salud, tales como controlar y prevenir las enfermedades evitables por medio de campañas masivas; implantar y difundir los servicios de protección y asistencia médica a la madre y el niño; construir y/o mejorar los sistemas de abastecimiento de agua potable y eliminación de aguas servidas; y construir, terminar y/o ampliar hospitales en diversos lugares del territorio. En vista de los cambios sociales ocurridos en el país, se tomó conciencia que la situación no se resolvía
con meras medidas administrativas sino con el reconocimiento de la necesidad de atender los problemas sociales, entre ellos los de salud, originados por el intenso crecimiento demográfico, la explosión de las expectativas, la migración masiva del campesinado hacia las ciudades y la consiguiente creación de bolsones de población marginada en las principales urbes del país. La red de hospitales públicos del país demandó disponder de un mayor número de recursos humanos, entre ellos enfermeras. En atención a los requerimientos antes mencionados,
fueron abiertas nuevas escuelas de enfermería, durante el período 1969-1980, en las universidades nacionales Pedro Ruiz Gallo (1970), San Antonio Abad (1972), Amazonía Peruana (1972), Daniel A. Carrión (1979), José F. Sánchez Carrión (1980) y la de Ucayali (1980). Asimismo, la Escuela de Salud Pública empezó la capacitación de enfermeras tituladas
en las áreas de educación en enfermería, con 44 egresadas en cursos de diez meses de duración;
administración de servicios integrados de enfermería, con 151 egresadas en cursos de ocho meses de duración; enfermería de salud pública, con 350 egresadas en cursos de cinco meses de duración; y principios de administración de servicios de enfermería, con 389 egresadas en cursos de uno a dos meses de duración.22 El Censo Nacional de Población de 1972 mostró una tasa de 3,44 enfermeros por 10,000 habitantes. La proporción para Lima Metrópoli era de 8,54 por 10,000 habitantes mientras que Apurímac solo de una por 0,19 habitantes. En el Censo Nacional de 1981, la proporción nacional fue de 5,94 enfermeros por 10,000 habitantes, siendo la correspondiente a Lima Metropolitana superior a 10,0. De donde se infirió que en todos los departamentos donde existían programas académicos de enfermería, la disponibilidad de enfermeros se había incrementado significativamente. Adicionalmente, el SESIGRA, que operaba desde 1981, también había contribuido a este mejoramiento de la enfermería en aquellos departamentos donde no existían los referidos programas académicos. En 1996 la proporción de enfermeras fue 6,7 por 10,000 habitantes, con variaciones entre Moquegua con 14,9 y Arequipa y Tacna, con 13,8; mientras que en Loreto fue solo de 2,2, y en San Martín de
2,5 por 10,000 habitantes.23 De acuerdo con el contrato celebrado con el Consorcio Hospitalario Alemán, se construyeron los siguientes hospitales generales de: Tacna (256 camas), Sanatorio N.º 2 de Arequipa (850 camas), Tarma (257 camas), Huancayo (79 camas), Chota (69 camas), La Unión (59 camas). Además se edificó la Unidad Sanitaria y Refectorio Escolar de Chincha y la Unidad Sanitaria del Callao, entre otros establecimientos de salud. No obstante el asesoramiento técnico de la OPS a los programas académicos de enfermería, se observó un incremento desordenado del número de dichos programas, lo cual llevaba a un crecimiento acelerado de los egresados y titulados. El resultado fue que estos últimos constituían casi la mitad de los egresados. De modo que el número de egresados en el período 1975-1979 era casi equivalente al número total de enfermeros empadronados en el censo de 1972. Mientras que en el período 1969-1974, el número de titulados fue de 815; en el correspondiente a 1975-1979 alcanzó a 1,476 titulados, con promedios anuales de 136 y 295 titulados, respectivamente. 24
El gobierno preocupado por otorgar a los egresados de los centros formadores de recursos humanos en salud una experiencia que incrementara su conocimiento de la realidad nacional en lo que se ha denominado “el Perú profundo”, acogió, en 1978, la propuesta de creación de un servicio social obligatorio de los egresados de las universidades, como parte de su formación profesional, mediante un Programa Piloto Civil de Graduandos de las Ciencias de la Salud (SECIGRA). El decreto ley N.º 22315, del 17 de julio de 1978, creó el Colegio de Enfermeros del Perú, como entidad autónoma de derecho publico interno, representativo de la profesión de Enfermería. Su propósito principal es el ejercer una vigilancia permanente de la ética y de ontología profesionales. En su primer año de existencia se colegiaron 9,308 miembros. Durante algún tiempo coexistieron en el país escuelas básicas de enfermería y escuelas y/o facultades
de enfermería de nivel universitario; en vista de esta situación, el Colegio de Enfermeros del Perú acordó hacer las gestiones del caso para que las autoridades correspondientes llevaran a cabo la unificación del nivel de formación profesional del personal de enfermería. En el bienio 1984-1985, se produjo la afiliación académica de las escuelas de enfermería a las universidades. Como se aprecia, la participación directa de las universidades en la tarea de mejorar la formación de los enfermeros se ha dado con algún retraso en relación con el ritmo con que se han venido produciendo los cambios en los enfoques y estrategias de los servicios de salud. Así, la intensidad de los procesos de transformación de los servicios y las modificaciones en los mercados laborales vienen señalando el sentido en que las instituciones formadoras de los recursos humanos en salud deben redefinir su misión, para incrementar ostensiblemente su participación integral en el proceso de desarrollo de la salud y reformular los perfiles de enseñanza, de acuerdo con las verdaderas necesidades de salud de la población.25
El insistente reclamo de los servicios por personal de enfermería (generalistas, especialistas en enfermería hospitalaria, comunitaria y familiar; técnicas en enfermería y personal de auxiliares), contrasta con la tendencia de las instituciones de educación superior y universitaria y las asociaciones profesionales de estimular la especialización profesional, debido a que esta tendencia permite mayor competitividad de los profesionales y estimula el crecimiento tecnológico. En forma similar se retrasa la respuesta de las instituciones públicas y privadas de educación superior y universitaria frente a las necesidades de formación de personal técnico en
salud con los niveles de calidad requeridos en las categorías de técnicas y de auxiliares de enfermería. El nuevo enfoque de la salud cambia el producto final del modelo flexneriano de la salud “sin enfermedad” al de “bienestar humano”, haciendo mucho más compleja la definición de responsabilidades no solo dentro del sector y de otros sectores afines sino para toda la sociedad. A raíz de la decisión de los gobiernos americanos, en 1972, de programar la extensión de la cobertura de servicios de salud a la población de sus países, mediante la estrategia de la atención primaria de salud con participación activa y sostenible de la comunidad y el empleo de la tecnología apropiada a cada nivel de atención, el gobierno peruano inició en 1975 la formación de bachilleres del área profesional de salud, un tipo de enfermería no universitaria. Esta formación se hizo en siete ESEP’s experimentales del Estado localizadas en Piura, Moquegua, Juliaca, Cuzco, Huancayo, Iquitos y en el distrito limeño de Comas. El programa curricular tuvo una duración de seis semestres académicos e incluía bloques integrales de aprendizaje para la formación polivalente que comprendía los aspectos básicos de salud para capacitarlos en su cuidado, así como bloques específicos más profundos en las áreas de enfermería básica y de salud oral, que fueron las dos opciones elegidas. La creación de estas ESEP’s así como de otras áreas educacionales, había sido concebida por los gestores de la reforma educativa como una manera de conciliar la educación básica y una formación profesional especializada, con la finalidad de eliminar la discriminación existente contra las carreras cortas y descongestionar las universidades, asegurando una preparación masiva de la juventud en actividades laborales de índole más técnica y práctica. Sin embargo, la creación de estas ESEP’s encontró un rechazo de las organizaciones representativas de los profesionales universitarios de la salud, en particular de la enfermería, cuyos miembros estaban
promoviendo un mayor nivel universitario de su profesión. Además, la inexistencia de una apropiada coordinación intersectorial por falta de un efectivo liderazgo del sector por el MINSA, aunado a una actitud poco convincente sobre la función de los bachilleres de salud en la práctica, por parte de los funcionarios del referido sector, contribuyó a que la orientación y, por tanto, las características básicas de la formación de los mencionados bachilleres estuvieran exclusivamente bajo la responsabilidad del Ministerio de Educación, sin la participación del MINSA ni de los colegios profesionales de las ciencias de la salud. En consecuencia, se produjeron discrepancias entre ambos sectores sobre el perfil ocupacional, la programación del currículo, etc. De donde se derivó el impase para la utilización de los servicios de salud del MINSA para la práctica de terreno de los estudiantes, entre octubre de 1977 y mayo de 1978. Esta situación retardó el egreso de la primera promoción de bachilleres, pues se notaban serias deficiencias en su formación. La ley general de educación de 1982 hizo que la mayoría de las ESEP’s se reconvirtiera en institutos superiores tecnológicos. En 1982 el decreto ley N.º 19326, ley general de educación fue derogado, al promulgarse la ley N.º 23384, con la cual desapareció
legalmente el SECIGRA, que quedo desactivado. La ley universitaria N.º 23733, promulgada en 1983, en su artículo 22 dispuso que solamente las universidades podían otorgar el título profesional, por lo que las escuelas de enfermería que venían funcionando dependientes de hospitales públicos y privados, se vieron obligadas a celebrar convenios con universidades, para que sus alumnos pudieran egresar con el título académico de licenciados en enfermería. Pese a esta disposición legal, las escuelas fueron feneciendo paulatinamente, pues las universidades crearon sus propias facultades y/o escuelas. Las escuelas dependientes del Estado fueron cerrando a causa de la política del sector salud. La más antigua de éstas, la Escuela Nacional de Enfermeras del Hospital Arzobispo Loayza pasó a formar parte de la Universidad Cayetano Heredia; la Escuela del Hospital del Niño se integró a la Universidad Federico Villarreal, y la del Hospital Daniel A. Carrión a la Universidad Nacional del Callao. Las escuelas privadas de enfermería, como la de la Clínica Tessa, trabajan en convenio con una
universidad, que brinda no solo la instrucción académica, sino también facilita la formación práctica en centros hospitalarios. Picipación de la comunidad para la salud
El 10 de diciembre de 1983, en anticipación de la nueva ley general de educación se promulgó la ley .º 23330, que creó el Servicio Rural y Urbano marginal de Salud (SERUMS), en reemplazo del
SECIGRA SALUD. Dicha ley estableció que el servicio social debía ser cumplido por los profesionales e la salud una vez que se hubieran graduado y colegiado n sus respectivos colegios profesionales, como un requisito indispensable para ocupar cargos n instituciones públicas, ingresar a segunda especialización profesional y postular a una beca u otra ayuda del Estado, sea para estudios de postgrado perfeccionamiento. La duración de este servicio social en zonas rurales o urbano marginales era de n año, aunque en la práctica el MINSA, por falta de presupuesto, solo los hacía servir seis meses, a diferencia del IPSS que los retenía un año y les brindaba alojamiento. Por lo tanto, las enfermeras recién tituladas servían en el SERUMS. El nivel del egresado de los institutos superiores tecnológicos sirvió de referencia del nivel ocupacional del llamado técnico de enfermería, al cual pertenecían por disposiciones expresas del sector y, por única vez, las auxiliares de enfermería que tenían determinado número de años de antigüedad en el cargo. Desafortunadamente, las autoridades rectoras de salud no delimitaron las funciones de los técnicos de enfermería ni los pusieron bajo la autoridad de la jefatura de los servicios de enfermería de los establecimientos de salud, con lo cual se originaron problemas serios de falta de autoridad, tanto por cumplir las técnicas en enfermería, en algunos casos, funciones propias de la enfermera titulada, cuanto porque pretendían tener su propio departamento en los establecimientos de salud, al menos en ESSALUD. Esta situación se ha agudizado por el hecho que algunas universidades ofrecen programas de formación de estos técnicos de enfermería. Desde 1982, se han incrementado significativamente los centros formadores de este tipo de personal, con una producción de egresados que excede la demanda
de servicios y sin ninguna intervención del sector salud, que oriente y controle el cumplimiento de los requisitos mínimos de preparación para la autorización del ejercicio ocupacional. En 1964 el MINSA suscribió un convenio con la OPS/ OMS y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el propósito de impulsar el desarrollo tanto de la docencia en las escuelas de enfermería como de los servicios de enfermería dentro de la red de salud, mediante programas complementarios y de una moderna escuela de enfermería. Hasta 1979 se habían creado 16 facultades y escuelas de enfermería, entre 1980 y 1985, se crearon otras 10, de las cuales 50% estaban ubicadas en el interior del país, siendo 5 de ellas de carácter gubernamental.26 En el período 1980-1985, se registraron 6,163 egresados y 2,279 titulados, con promedios anuales
de 1,027 y 497, respectivamente. Al finalizar el año 1985, existían 26 facultades y escuelas de enfermería. Se observó un aumento en el número de estos centros formadores y una ampliación
de la matrícula que no obedecía a razones derivadas de un estudio técnico del mercado de trabajo de los enfermeros. La creación de dichas facultades y escuelas de enfermería no responde a una planificación y no se recoje información ni la opinión de ASPEFEEN, del Colegio de Enfermeros del Perú o del MINSA.27 En 1983 el Colegio de Enfermeros del Perú tenía registrados 12,723 enfermeros colegiados, de los cuales el 54% residía en Lima y Callao y un 10.4% vivía en Arequipa. Dicho Colegio consideraba como problema principales el incremento desmesurado y descontrolado del personal técnico y auxiliar de enfermería con un perfil ocupacional definido sin participación del Colegio y de MINSA.
La educación del personal de enfermería requiere ser revisada constantemente, de acuerdo a los cambios no solo en la teoría y práctica de la profesión sino en la propia dinámica de la sociedad peruana, para que dicho personal posea una perspectiva más integral y realista de la población en la que vive y trabaja. Esta nueva perspectiva demanda cambios en la estructura de los programas de formación y actualización, la orientación del currículo hacia la solución de problemas acordes con la realidad donde labora como miembro de un equipo interdisciplinario
y de una comunidad. La experiencia de lo logrado con la incorporación de la enseñanza de salud comunitaria en el plan de estudios del Programa Académico de Enfermería de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos servirá a modo de ejemplo de cómo se han difundido en el ámbito universitario los conceptos antes mencionados. El trabajo de enfermería en Villa El Salvador se inició en 1974. Más tarde, en 1977, se suscribió el respectivo convenio con el objetivo de llevar a cabo un programa de salud integral vinculado al plan de desarrollo socioeconómico de dicha población, con énfasis en los aspectos de promoción y protección de la salud comunitaria. Al efecto, previamente todo el personal docente del Programa Académico de Enfermería, preferentemente las profesoras de enfermería, se prepararon en salud comunitaria y técnicas de cuidado de enfermería comunitaria. El plan incluyó la realización de talleres, así como el repaso de los conceptos básicos de las ciencias de la conducta aplicados a
la realidad donde trabajarían. Igualmente los docentes desarrollaron programas de salud comunitaria. La integración conceptual facilitó la integración del contenido de las experiencias de aprendizaje en una situación real, tomando como base los cuatro niveles de enseñanza-aprendizaje establecidos en el Programa. De este modo, las prácticas de salud comunitaria se llevaron a cabo a lo largo del currículo. Durante los primeros años de vigencia del convenio, se observó la carencia de continuidad en la prestación de servicios de salud en la comunidad, a
cargo de las entidades responsables. Por ello, los esfuerzos del Programa se orientaron a hallar una solución a dicho problema. Se vio la necesidad de trabajar en comunidades mayores que contaran con servicios de salud ya en operación. Asimismo, la comunidad debía tener una organización social adecuada y pertenecer a la zona de influencia de la UNMSM. Fue así como se organizó el proyecto de servicios de enfermería comunitaria en la ciudad autogestionaría Villa El Salvador, que contó con la debida cooperación de la Región de Salud de Lima Metropolitana del MINSA. Las profesoras de enfermería del Programa prestan servicios durante los períodos de vacaciones estudiantiles, y en los últimos tres años han estado capacitando y haciendo el seguimiento de las promotoras de salud en cada grupo residencial. El Programa además tiene una representante en el Consejo de Educación y Salud de la Villa autogestionaria
de El Salvador. Por su parte, una vez firmado el convenio, se reorganizaron las experiencias de aprendizaje de las estudiantes, de modo tal que durante el año la comunidad desarrollara actividades de salud que cubrieran las necesidades de los pobladores con los que se trabajaba. El trabajo de mayor embargadora en salud en Villa El Salvador estuvo a cargo de las alumnas del último año, durante su internado de salud comunitaria, y contó con la asesoría de una profesora por cada diez estudiantes. Las tareas que estas últimas realizaban fueron las siguientes:
• Estudiar y diagnosticar los problemas de salud de la comunidad, así como planificar, ejecutar y evaluar las acciones integrales de salud.
• Asegurar la participación real de los dirigentes y miembros de la comunidad en todas las fases
del desarrollo de los programas.
• Estudiar la influencia de las intervenciones realizadas en los grupos atendidos y en la comunidad como un todo.
• Diseñar, desarrollar y evaluar un programa de capacitación de promotores de salud, a fin de
que participen en la atención primaria de salud conforme al modelo peruano.
• Diseñar, validar y aplicar el diseño de investigaciones a situaciones reales de la comunidad, promoviendo el estudio y solución de los problemas prioritarios, así como el avalúo crítico de sus resultados.
• Aplicar acciones de promoción y protección de la salud en sus correspondientes niveles de prevención, incluyendo la estrategia de atención primaria y el método epidemiológico.
• Efectuar un trabajo multidisciplinario e intersectorial con profesionales de la salud y de otras
disciplinas afines en la comunidad.
La integración de la salud comunitaria en la currícula del programa se ha ido perfeccionando en forma progresiva debido a la evaluación permanente que permite una revisión constante. La dirección del Programa delega la administración de las medidas de integración en un comité técnico responsable de supervisar la ejecución del proceso educativo.28 Esta experiencia muestra el énfasis en la práctica de la enfermería comunitaria, que procuró equilibrar la experiencia intrahospitalaria con el trabajo en la comunidad. La difusión de este trabajo ha contribuido a que la mayor parte de las escuelas de enfermería en el Perú tiendan a incorporar a la enfermería comunitaria en su currículo. En el curso de estos últimos años la influencia de la OPS/OMS se ha incrementado considerablemente en el desarrollo tanto de la formación del personal de enfermería como en el ejercicio de la profesión a través de seminarios, talleres, cursos cortos de actualización y apoyo al Colegio respectivo. El 15 de febrero del 2002 se promulgó la ley del trabajo de enfermería N.° 27 669, que establece su rol y ámbito de competencia, así como sus responsabilidades y funciones, al igual que sus derechos y obligaciones, y niveles de la carrera y modalidades de trabajo.

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16
16 Zárate Leon, Margot. Historia de la enfermería peruana.
Lima, 1992 (texto mimografiado).
22 Bustíos Romaní, Carlos y otros. Perú: La salud pública
durante la república demoliberal. 2 .ª parte, Lima: Consejo
Superior de Investigaciones de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, 2000

3 comentarios:

moises dijo...

masiado largo es para leer asi

Red de Salud Mental dijo...

Atentamente solicito, me indique como puedo encontrar el documento base u origenial, su autor y la bibliografia consultada.

GLORIA URBANO
CORREO: urbano.gloria@hotmail.com

Paola dijo...

Este es un fragmento tomado del Capítulo XIII titulado "DESARROLLO DE LA ENFERMERÍA", publicado por la OPS en el libro "CIEN AÑOS DE COOPERACIÓN AL PERÚ 1902 - 2002", páginas 354-363.